La principal razón por la que buscamos hoteles es para pasar la noche durante un viaje, ya sea por ocio o por trabajo. Por ello, la comodidad y la seguridad son dos aspectos fundamentales. Es muy probable que, si la cama en la que vamos a dormir es muy incómoda, pasamos frío o calor, o no nos sentimos seguros, nuestra experiencia sea negativa. Sin embargo, ha quedado demostrado que el diseño del mismo es una forma de aportar valor y mejorar la experiencia del cliente. Las expectativas de las personas cada vez van más allá, ya no se conforman simplemente con una cama cómoda donde dormir, sino que ahora buscan más: una bañera donde relajarse, una iluminación cálida para descansar, un hall atrayente donde sentarse, etc.